Ni Messi ni Maradona: muchos de los que lo vieron jugar aseguran que el mejor de todos fue Tomás Felipe Carlovich. El “Trinche”. Así se lo concedió el propio Diego en febrero, cuando lo conoció en Rosario. “Al Trinche, que fue mejor que yo”, fue la dedicatoria que le dejó el técnico de Gimnasia en la camiseta de Central Córdoba, club en el que Carlovich jugó durante casi toda su carrera. “Mi vida está completa. Después de conocerlo a Maradona me puedo ir tranquilo. Tuve un lujo enorme que hacía años quería tener: conocer al mejor jugador del planeta”, dijo en aquella oportunidad el rosarino. La consumación de ese anhelo quizás sirva de consuelo ante la noticia de su fallecimiento a los 74 años, a causa de los golpes que sufrió en la cabeza dos días antes, cuando lo asaltaron para robarle la bicicleta en la que se movía para todos lados.
Porque a pesar de su talento valuado en millones, Carlovich nunca dejó de ser un hombre sencillo, alejado del concepto de futbolista estrella. Era un humilde artista de la pelota, que disfrutaba de jugar con ella más que del reconocimiento propio de los cracks. Alguna vez, ya retirado, le preguntaron por qué con sus virtudes no llegó a ser un Maradona, y respondió sin el más mínimo arrepentimiento: “la verdad es que yo no tuve mayor ambición que la de jugar al fútbol”.
Será por eso que nunca lo desveló jugar en Primera. Fueron apenas tres partidos oficiales y un amistoso en la máxima categoría: dos con la camiseta de Rosario Central y dos con la de Colón. Carlos Timoteo Griguol, ex jugador y técnico del “Canalla”, intentó explicar el fenómeno de un jugador al que no le interesaba trascender. “Era un fenómeno de jugador, pero no le gustaba el sacrificio, por eso no triunfó. Jugaba conmigo en Central y prefería irse de caza o de pesca. ¡Qué lástima! Tenía condiciones técnicas únicas. Al marcarlo, el tipo desaparecía por cualquier lado y con él desaparecía la pelota”, lo describió.
Si bien había hecho casi todas las inferiores en Central, el club de su vida terminaría siendo Central Córdoba de Rosario, adonde se marchó en 1972. Aunque decía disfrutar más de dar asistencias que de marcar goles, anotó dos en su debut y se erigió en figura emblemática de ese equipo, que terminaría siendo campeón de Primera C. “Soy una persona solitaria. Cuando jugaba en Central Córdoba, si podía, prefería cambiarme solo, en la utilería, en lugar del vestuario. Me gusta estar tranquilo, no es por mala voluntad, pero soy así”, se definía.
La noche del “Trinche”
Historias sobre el virtuoso mediocampista hay muchas, pero acaso la más recordada es la de una noche de 1974 en la que un combinado rosarino “bailó” a la Selección en un amistoso, con un show futbolístico de Carlovich. El partido fue televisado para todo el país, y el 5 se lució con caños y lujos en el triunfo por 3 a 1. Cuenta la leyenda que en el entretiempo de ese partido, el técnico del seleccionado, Vladislao Cap, le pidió a la dupla técnica local: “muchachos, por favor, saquen a ese 5”.
También se dijo que César Luis Menotti lo había convocado años más tarde a la Selección, pero “Trinche” se había negado por haberse ido a pescar. El propio Carlovich lo desmintió: “se inventaron muchas cosas. Jamás me fui a pescar. ¿Qué jugador, y más un medio pelo como yo, no querría vestir la camiseta de la Selección?”
“Carlovich fue uno de esos pibes de barrio que, desde que nacen, tiene como único juguete la pelota. Era impresionante verlo”, lo elogió el “Flaco” Menotti.
El adiós al ídolo
El ambiente del fútbol despidió con dolor al ídolo. “En Rosario todos crecimos escuchando la historia de Carlovich. Hoy comienza la leyenda. Que en paz descanses Trinche. Orgullo de la ciudad”, lo encumbró Maximiliano Rodríguez. “Las leyendas nunca mueren”, publicó Javier Mascherano. “Espero que estés donde estés sigas disfrutando del fútbol, Trinche. Te vamos a recordar como ese que deslumbró a todos manejando la pelota de la mejor manera”, aseguró Mario Kempes.
El propio Maradona también dejó un sentido mensaje para quien consideraba superior a él. “Con tu humildad nos bailaste a todos, Trinche”, escribió el “10”.
En aquella cumbre entre ídolos, Carlovich no sabía si acercarse a Maradona. Cuando este se enteró que aquel estaba en el lobby del hotel, se acercó para sorprenderlo: “¿cómo no te voy a saludar, ‘Trinche’, si vos jugabas mejor que yo?”.